26/02/2012 | Notas |

La insoportable levedad Puma

Así festejó Juan Carlos Cacho el gol con el que abrió el marcador. Foto: IC MEDIOS

Clausura 2012. México DF. Insoportable levedad puma, insoportable pesadez felina. Universidad no encuentra. Juega sólo unos minutos a ser luz y la hora la cursa con los ojos cerrados, incapaz de pesar más que Querétaro, incapaz de hacer ligero un marcador que termina pesado; sumido en la insoportable ingravidez del empate; sin alegría, sin corazón.
Son los problemas de peso y levedad del puma. Esos que lo hacen intrascendente, casi transparente durante largos lapsos de partido; sobre todo en un arranque como el que tuvo ante Querétaro, en el que Gallos pudo irse al frente de no ser porque Alejandro Palacios sí inició despierto.
Y así de ligero el puma luce pesado. Apretujado por un gallo rudimentario. Maliciosa contradicción la de un equipo negroazurro a tantos años luz del otrora poderoso Inter itálico; diríamos los chilangos: nuestro “Inter” región 24.

Querátero no existía sobre el terreno de juego, pero Pumas lo dejó crecer. / Foto: IC MEDIOS

Así fue el primer acto, letargo auriazul, previo a una fiera que despierta y se convierte en una máquina ligera. Con un Javier Cortés que cuando abre los ojos es luminoso como sus tachones limón reflector; capaz de trazar parábolas exactas para un Juan Carlos Cacho maldito, que paga cada gol con una lesión que lo devuelve al pesado banquillo.
Es el felino que aprieta y ametralla en sólo unos minutos con la bravura de Bravo y el rencor de Cortés, que pesa con su jerarquía de puma sobre gallo y que igual cierra los ojos y vuelve de nuevo a esa ligereza insustancial para armar en el mediocampo; todo sobre un rival que dejó de ser intenso el día que perdió a un tal Carlos Bueno.
El medio tiempo anuncia que no se aprendió nada. Que toda la movilidad y dinámica demostrada entre el minuto 12 y 18 quedó en nada; porque Cortés aún no se cura de inexperiencia y se aísla ahí, pegado a su parcela derecha; porque Herrera se convierte en un gigante inútil sin viento con el que pueda mover sus aspas. Y Bravo… Bravo no tiene para más regates y se anula lejos de ser delantero, lejos de funcionar como enganche.
Al felino le pesan las piernas. El puma no pesa, levita y el gallo aprovecha; recuerda que trajo un espolón y Sergio Ponce empata.
Las manos en los bolsillos y la mirada al piso son la consecuencia para Guillermo Vázquez de la ingravidez de su equipo
Resulta que el Querétaro en CU les mueve la bola; o al menos la aleja del peligro. Será que de diablo mucho le queda al técnico Saturnino Cardozo, tanto como para meter la cola y vea como Herrera convierta un gol cantado en un ¡ahhh! ahogado.
Por eso los brazos en jarra a la cintura de Fuentes, de Orrantia, de Cabrera. Algo pesa a la cantera ¿Responsabilidad, presión, que se fue Palencia, que no llegó refuerzo porque se confía en la cantera, que más de medio equipo es un chaval en por de adquirir experiencia? Algo no pesa: la playera con semejante fiera no basta. Demasiado pesado, demasiado ligero. Auriazules demasiado medianos para presumir puma tan grande en el pecho…

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