18/02/2012 | Notas |

El Azul sigue siendo territorio puma

Fotografía tomada del Twitter de @pumascntvaq https://twitter.com/#!/pumascntvaq

Máquina invicta, de potencial ofensivo respetable, de zaga promedio, de la esperanza de siempre: Liguilla; de la posibilidad imposible: el título. De azul intenso ante Jaguares, Atlas, pero incapaz incluso ante la peor versión puma. Y es que Universidad, con todo y previa e intensa concentración semanal no regresó a la Liga con la fiera de fuera. Por eso el 1-1 en el Estadio Azul.

Por eso el cemento no endurece en la revolvedora de la Colonia Nochebuena. Por eso a Pumas le bastó un rocambolesco remate para irse al frente y sobrevivir hasta el final del duelo para al menos salir con un punto cocido a la camisa.

Pero, un punto rescatado de la casa del cruz Azul, como están las cosas, es algo. Además de mantener viva la racha que data de 2008, da un poco de respiro a los universitarios  frente al aluvión de rumores y críticas, y les dará un poco, sólo un poco, de tranquilidad para trabajar.

Si el triunfo en el futbol fuese para el que mueve la redonda, Cruz Azul de manera unánime arrasaría en cada juego. Si por el contrario se midiera el kilometraje recorrido en los tachones, sería difícil que a los felinos alguien les discutiera en 90 minutos. El problema es que un Cruz Azul invicto y en casa suele perderse sin importar que enfrente le trote un desorientado puma.

Incluso podría hablarse de causalidad y casualidad cuando Eduardo Herrera mandó al frente a los de Guillermo Vázquez. Cruz Azul no sólo había dominado. Villa lucía ágil, con la genialidad en botines y la mira en el arco (lástima para su causa que Pinto no andaba prendido). El Chaco hilaba el medio campo, Bravo, si bien no provocaba peligro, se sacrificaba y ponderaba su posición de ataque en pos de encontrar una recuperación que terminara en alarido cementero.

En medio de todo llegó un centro atrabancado, un remate atrabancado, un contrarremate atrabancado. Todo culpa de una tal Eduardo Herrera, que, mérito incluido, nunca perdió de vista la pelota.

No hay duda, a Cruz Azul igual le pasa que le castiguen un jugador que acepta que metió la mano, que pierde por default una semifinal, que sus hermanos nadan en problemas legales por el equipo, que los mismo cae en racimos de finales.

Y si a los dueños del estadio les alcanzó para empatar ante el felino disminuido, más fue por otra casualidad y causalidad. Casualidad porque el balón tenía que alargarse los suficiente para que Aquino lo empalmara como no lo había hecho en el certamen, causalidad, porque a estos Pumas todas las causas de sus males radican en que sus jóvenes no están aún totalmente curtidos.

Al final el empate podía ser tan predecible como la incapacidad celeste para hacerse valer ante universidad en casa, tanto como para que Pumas volviera a soñar ante uno de los dos invictos que quedan en la liga mexicana. Un duelo aguadito… ni azul, ni oro.

 

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